La evaluación económica de las tecnologías médicas ha constituido durante años el aspecto que ha atraído el mayor interés, hasta el punto de llegar casi a identificarse evaluación de tecnologías sanitarias con evaluación económica de tecnologías sanitarias.
Conviene recordar aquí que siendo importante este aspecto de la evaluación, no es el más relevante, dado que de poco valdrá conocer cuánto cuesta una tecnología si no conocemos su seguridad, efectividad y utilidad. De hecho en la práctica, pocas tecnologías realmente efectivas han dejado de aplicarse en países industrializados por razones económicas (considérese los trasplantes de órganos por ejemplo).
En cualquier caso, la evaluación de la dimensión económica de las tecnologías sanitarias se ha convertido en un imperativo ético y práctico para los sistemas de salud y los profesionales que en ellos trabajan.
El esquema general para hacer una evaluación económica aplicada en salud es la siguiente:
- Definir la intervención de interés y la que tomara como control (intervención más aceptada, intervención mínima o no intervención)
- Elección de la perspectiva desde la cual se abordará el problema y el periodo de tiempo para delimitarlo.
- Cuantificar
- los desenlaces (supervivencia, calidad de vida)
- los costos relacionados
- valorar costo/desenlace (Razón de Costo Efectividad- RCE)
Nota el RCE se puede expresar en:
El costo por unidad de efecto en salud
(Ej. costo por año de vida de supervivencia)
ó
beneficio económico neto
(para ello costo y desenlace deben estar medidos en unidades monetarias)
- Efectuar la prueba de análisis de sensibilidad. Se realizan los cálculos nuevamente pero cambiando el escenario, para evaluar en cuanto se puede confiar en los resultados del estudio.
Fuente Ruiz Morillo: Epidemiología Clínica. Investigación Clínica Aplicada. Editorial Panamericana 2004